martes, 16 de junio de 2009

De regalos y solemnidades

Castilla-La Mancha ha entregado a la comunidad autónoma de Galicia cuatro pollos de águila real, nacidos en cautividad en el Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI) de Sevilleja de la Jara (Toledo) este año, para reintroducirlos en el medio natural gallego.

El delegado provincial de Industria, Energía y Medio Ambiente, Tomás Villarrubia, fue el encargado de ceder estos pollos de águila real a los responsables del Grupo de Recuperación de Fauna Autóctona (GREFA), que colabora con la Xunta de Galicia en el programa de reintroducción de esta especie en la comunidad autónoma gallega, concretamente en el parque natural Do Xures en la provincia de Ourense.

El águila real es la mayor de las águilas ibéricas y ha sufrido en el pasado un fuerte declive, si bien, en Castilla-La Mancha sus poblaciones son relativamente numerosas. Se estima que en nuestra región existen unas 250 parejas reproductoras y su tendencia reciente es estable, por lo que no son necesarios los refuerzos poblacionales con ejemplares procedentes de la cría en cautividad. Este plan de reintroducción se lleva a cabo con ejemplares nacidos en las instalaciones propias de GREFA y, ahora, tras la solicitud de colaboración realizada por el grupo al Gobierno de Castilla-La Mancha, también con la aportación de pollos nacidos en el CERI de Sevilleja.

Una vez trasladados a Galicia, los pollos entregados ayer serán liberados mediante el método de "hacking" que, tal y como explicó el delegado, consiste en su introducción en un nido artificial cuando aún son incapaces de volar y con un una edad inferior a los 60 días. Así, serán alimentados hasta que sean capaces de volar y desenvolverse por sí mismos, lo que les permite reconocer el lugar de liberación como lugar de nacimiento.Tras las primeros vuelos exploratorios en los alrededores del nido, los jóvenes iniciarán un periodo de dispersión que los llevará a desplazarse a cientos de kilómetros, pudiendo incluso llegar otra vez a la provincia de Toledo, debido a que es una de las áreas de dispersión de rapaces más importantes de la península.Este es un periodo azaroso para las jóvenes águilas y sufren una elevada mortalidad debido a la electrocución, el uso ilegal de veneno o la persecución. Trascurridos unos tres o cuatro años, las águilas supervivientes regresarán cerca de donde nacieron, para formar una pareja y permanecer sedentarias regentado un territorio. Por eso, se emplea la técnica del "hacking" para la reintroducción de rapaces nacidas en cautividad. Todos los pollos liberados están equipados por dispositivos de radioseguimiento que posibilitan conocer estos desplazamientos y la evolución de los ejemplares liberados y detectar posibles problemas.

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